domingo, 26 de octubre de 2008

Me hago pequeñita...


Un aeropuerto. Despedidas. Y esta vez no soy yo la que me marcho... Mi mirada se pierde entre los viajeros, imaginando historias, queriendo ser uno de ellos, arrastrando mi maleta con la mejor de mis sonrisas y las esperanzas intactas, como siempre... En el panel de vuelos, esta tarde, Roma Ciampino queda demasiado lejos... Vuelos que despegan... Y regresamos a casa. El cielo se ha puesto del color más rosa que he visto jamás, y en la radio, suena una canción de La Oreja que hace un poquito de daño... Alguna lágrima se escapa...Porque tú también quisieras ser la chica de ese tren, con él sentado enfrente, viéndolo bostezar cada mañana... Tú también quisieras que él te cogiera la mano, y sonriera al verte temblar de emoción... Llego a casa. Nadie me espera. Un extraño nudo en el pecho al cerrar la puerta tras de mí...Llamo a mi madre para decirle que llegué bien, y esas cosas que se dicen a las madres cuando vuelves de un viaje y que tantas veces esconden la verdad... Decido encender unas velas y darme un baño...Me escondo en el agua caliente, deseando que su imagen se convierta en recuerdo y se diluya en el vapor... Y entonces lo siento, el miedo...Miedo a no ser la chica de ese tren y no poder ponerme mi mejor vestido para arrojarme a sus brazos al llegar a la estación, miedo a no saber esperar, miedo a no poder esperar, miedo a no poder echarle de menos, miedo a no volverle a ver... Un extraño miedo se apodera de mi garganta... Esta vez si estoy temblando al pronunciar su nombre, haciéndome más pequeñita con cada lágrima, con cada suspiro, con cada minuto que pasa...
P.S. Lo sé, no he cumplido mi promesa...

3 comentarios:

Sergio dijo...

Me he hecho pequeñito... y me has dejado congelado. Sin palabras. ¡Un abrazo!

Mae dijo...

Gracias, Sergio.

Sherezade dijo...

Me siento pequeñita...
...............tan pequeñita!.

Felicitaciones x lo q escribís.
Adeu.