lunes, 25 de enero de 2010

Avatar o el equilibrio...

Este fin de semana he ido a ver “Avatar”. Había escuchado de todo, que si era una superproducción y nada más, que si era la típica peli pastelosa, etc… pero decidí fiarme de una persona que me conoce más que bien y que sin contarme nada más me dijo: “Vete a verla, a ti te va a encantar"...


Avatar es una superproducción americana, una apuesta por lo seguro (historia de amor, valores, animación y para más 3D), pero sobre todo es un alegato a la naturaleza y a la creencia de que todos estamos unidos por el mismo cordón energético.


Repasando la película puedes ver cada uno de los llamados principios wiccanos o neopaganos: existe una gran divinidad femenina, la Diosa Eywa, que puede ser madre y bruja, dadora de vida y destructora. Tal como lo marca la Wicca, la Diosa no interviene a favor o en contra de nadie, sólo se encarga de que el equilibrio no se rompa. Se le rinde culto a través de todo, porque Ella está en todo, especialmente en la naturaleza. La puedes encontrar en cada flor, en cada árbol, en cada gota de agua… por eso se debe respetar a todo ser. Además todos estamos conectados por el mismo cordón energético entre nosotros, y a Ella, y todo lo que suceda en cualquier lugar, y a cualquier ser de la naturaleza, nos puede afectar de uno u otro modo. “Así como es arriba, así es abajo”- dice la Wicca.


En "Avatar" el centro del poblado es Arbolmadre, que “extrañamente” nos recuerda bastante al árbol de la vida que se representa en la espiritualidad céltica. Ese símbolo establece la comunicación entre los tres niveles del cosmos: el subterráneo, el del subconsciente, lo oculto, lo que no se ve, está representado por las raíces. El de la vida diaria, el de la superficie se representa por el tronco, y finalmente el nivel más elevado, el más espiritual y al que tiende todo ser, queda marcado por las ramas. Así el árbol es el eje del mundo, que establece la relación entre el cielo y la tierra, naciendo de esta última.


Otro pilar del paganismo al que alude la película es que cada ser tiende a elevarse, a tratar de ser mejor en la siguiente existencia. Avatar habla entre líneas de la reencarnación, de la posibilidad de volver a nacer en otro cuerpo para vivir más acorde con lo que nos rodea. Además la película aborda la posibilidad de la ver más allá de los ojos, de la visualización energética, de poder sentir el alma de cada ser vivo, de ver lo que vive en sus corazones…”te veo”…


Ahora entiendo por qué el Vaticano a través de sus medios de comunicación comenzó una campaña de desprestigio del director James Cameron y de la película calificándola de blanda, parábola superficial, guiño a las “pseudoctrinas paganas” ( que van a decir los que igualaron el paganismo al satanismo, se olvidan de dónde han sacado todos sus ritos, su calendario, etc…) y emocionalmente escasa.


Independientemente del alegato, y de las creencias de cada uno, yo la recomiendo: por la historia, por las imágenes y por la posibilidad de soñar un ratito.
Yo, pese a lo que piensen en Roma, sigo a lo mío…


" Saol na saol,
tùs go deireadh,
tà muid beo.
Go deo"


Que la Diosa os bendiga….Luz a vuestros corazones

domingo, 17 de enero de 2010

Guarda ese miedo que lo vela todo...

Por si acaso no recuerdas mis abrazos
Yo te dejo mi canción
Guarda ese miedo que lo vela todo y solo se queda
Solo se queda

Porque de mucho más grandes hemos salido
Ven, cuando lleguen nos habremos ido
Donde las cosas que pasan se ahogan con un buen café

Veras a mi lo que me va es tumbarte en el suelo
Para decir con la mirada lo que con mi voz no puedo
Ya no seremos nunca extraños
Ya no seré quien siempre te lo dice

Y hare que el frio nunca encuentre tus abrazos y no llegue mi canción
Guarda ese miedo que lo vela todo y solo se queda
Solo se queda

Nunca llegue en el momento equivocado
Porque siempre caí abriendo círculos cerrados
Veras a mi lo que me va es colgarme en tu vuelo
Para pedirte desde ahí que sigas
Que sigas siendo lo que quiero

Maldita Nerea "Cosas que suenan a..."

jueves, 14 de enero de 2010

Primer post del año cero...


A 14 de enero y una sin aparecer por el faro…bonita forma de empezar el año, descuidando tu casa, el lugar al que siempre regresas, el refugio donde te encuentras contigo misma… Hago propósito de enmienda, no se repetirá ( oigo unas risitas que no me gustan nada…), prometo escribir más a menudo, o al menos intentarlo.
Esta semana ha sido de locos…al tiempo que ha empezado el año, mi vida ha comenzado a girar de nuevo, a moverse y aunque todavía me cuesta hacerme al movimiento después del largo letargo, me gusta volver a sentir esas cosquillas que el vértigo deja en la boca de mi estómago. Me marea un poco, para qué mentir, pero me gusta…

Siempre he amado el cambio, el movimiento, lo necesito para vivir. El cambio, lo nuevo, los pequeños retos son mi alimento, el aire que necesito para seguir respirando… Sin embargo, existen momentos de duda, de temor, de desasosiego…El miedo viene a veces a buscarme y ya no encuentro sitios para esconderme. Ayer por la noche, cuando volvía a casa de mi clase de inglés, mientras me peleaba con la lluvia (la muy…se había antojado de mi mini paraguas de Day a Day) , me replanteé por un instante si realmente todo esto valdría la pena. Si no sería mejor no mover ficha, esperar, dejar pasar el tiempo sin miedo a equivocarse, sin arriesgar…

A veces flojeo, soy medio humana, que vamos a hacerle… En cuanto llegué a casa, encontré unas palabras que me recordaron el por qué la vida me ha traído hasta este justo momento. Dicen así: “Esto ante todo: pregúntese en la hora más callada de la noche: ¿debo hacer esto?. Busque en lo más profundo de sí mismo la respuesta. Y si esta es afirmativa, si enfrenta esta grave pregunta con un seguro y sencillo "sí", siendo así, edifique su vida conforme a tal necesidad: su vida, aún en la hora más insignificante y pequeña, debe ser signo y testimonio de ese acto. Entonces, trate de expresar como el hombre primigenio lo que ve y siente, lo que ama y pierde…”
Rainer María Rilke: carta a un joven poeta

Si me pregunto si debo hacerlo, la respuesta es un claro, sencillo, conciso y rápido SI, DESDE LUEGO.
P.S. Por cierto, aun con mucho retraso...Feliz año cero, feliz año diez, feliz 2010 a todos.

Os dejo un regalito de año nuevo...

Santorini, precioso y el pulpito...eso es querer, si señor!

lunes, 21 de diciembre de 2009

Un largo letargo y un anhelado despertar...


A punto de que la Navidad entre por la ventana y se nos cuele en el día a día. A punto de hacer la maleta y pasar largas horas conversando al calor de la chimenea. A punto también de que un año viejo se convierta en polvo y el 2010 con sus promesas de cambio llegue a mi vida, a esa vida que he tenido que resetear y que afronta el año nuevo con un montón de planes y un gran proyecto en el horizonte…


Ayer por la noche decidí que no voy a hacer balance del 2009. ¿Por qué? Porque no creo que valga la pena. No porque no haya vivido momentos dorados durante estos meses, sino porque mi vida anterior a partir del 1 de enero del 2010 no existirá. No importa lo que ha sucedido con anterioridad. Quiero empezar de cero, y empezar de cero significa volver lo mínimo indispensable al pasado. Al tiempo, me he dado cuenta de que estos dos últimos años si han tenido un sentido. Me explico: llevo tiempo pensando que el 2008 y el 2009 apenas han traído nada a mi vida y han pasado sin pena ni gloria por delante de mi casa. He vivido muy hacia adentro, apenas he cultivado mi vida social, y los días eran más que rutinarios, no había mucho más que el trabajo, las escapadas viajeras y un sueño que perdía por momentos su sentido. Apenas escribía, apenas vivía, apenas sentía, apenas nada…


Estos días, leyendo un libro mágico “Los cuentos del destino” de Jimena Fernandez Pinto, he comprendido que este era un letargo necesario. No estaba parada, sólo me había quedado dormida, descansando, pero, aunque fuera no sucediera nada, dentro estaban sucediendo muchas cosas: me estaba preparando para lo que vendría después, para lo que está sucediendo ahora. Estaba haciendo acopio de fuerzas, aceptando mi parte sombría y mi destino en silencio, comprendiendo los pequeños misterios que habitan en mi vida. Un poco como la sacerdotisa en el tarot, estaba cultivando mi intuición, aprendiendo a armonizarme con aquello que me toca vivir y aceptarlo sin rebelarme, afinando el oído para escuchar mi voz interior…


Ahora me estoy desperezando. Creo que este período me devuelve una yo más auténtica, más sincera consigo misma y más integrada. Creo que este sueño reparador me ha dado una fuerza inmensa para acometer el gran reto que se me presenta y sobre todo el valor que me faltaba para tratar de transformar mis sueños en pequeñas realidades…

Ah! Por cierto, feliz Yule o feliz Navidad para todos. Al fin y al cabo es exactamente lo mismo…

jueves, 10 de diciembre de 2009

En el limbo...


Bastante tiempo sin pasarme por el faro… Lo sé, pero es complicado escribir cuando estás en tierra de nadie, cuando te encuentras en el lugar más cercano al limbo que conozco. Y me explico, porque más que un lugar físico es una sensación. Mi vida de antes no está, se fue, desapareció. Mi vida futura es todavía un esquema en un papel cuadriculado, y, aunque intento dar pasitos, hasta hoy no he sido capaz de avanzar nada. Asi que mi “pseudovida” transcurre entre carreras a este o este otro organismo para arreglar papeleo, entre las páginas del último libro que compré en Firenze y algún café siempre pendiente del reloj. Firenze… hace exactamente un mes estaba allí, recorriendo sus calles, y ahora de nuevo, todo parece lejano. Aunque esta vez la melancolía no me puede, porque si la Vida lo permite pronto estaré allí…esta vez sin billete de regreso…


Quiero estar allí: quiero de nuevo sentir que la Piazza della Signoria es sólo mia una noche de lluvia. Quiero volver a cruzar el Ponte Vecchio descalza y sentir toda la magia, toda la historia de la ciudad en mis pies o saltar charcos en la Santa Croce una tarde de domingo. Quiero perderme esperando en el Piazzale, con el sol dándome en la espalda y escuchando la música de Mozart que alguien saca de una guitarra eléctrica. Quiero volver a Arezzo y escuchar de nuevo el “Buongiorno, principessa”, y perderme en San Gimignano buscando la casa de Dios sabe quien, mientras fantaseo con retirarme allí un año entero para escribir una gran historia de amor con tintes paganos. Quiero volver a coger cada día el tren de las 19.08 de Santa Maria Novella a Prato Centrale, y jugar a imaginar qué historias guarda cada uno de mis compañeros de vagón. Quiero volver a Santa Margherita dei Cerchi para dejar a Beatrice la carta que aún no he escrito. Quiero regresar a la ciudad que me quitó la vida y me la regaló de nuevo, preguntándome, abiertamente y sin dejar de mirarme a los ojos, si aún me quedan ganas de ser feliz, fuerza para hacer aquello que siempre he soñado y valor para atreverme a intentarlo…

martes, 24 de noviembre de 2009

Cerrando círculos...


Una etapa que se acaba. Otra por empezar. Un círculo que se cierra. Otro que hay que empezar a dibujar. El viernes pasado, al cerrar por última vez la verja de la oficina, demasiadas emociones. Casi cinco años de mi vida resumidos en mil cafés con galletas de canela, en confidencias, en risas y algún llanto, en muchos momentos muy buenos y alguno que otro no tanto. Después el vacío, lágrimas, un kilo de lacasitos de regalo (para que vea la vida de mil colores), demasiados "te echaremos de menos", "ha sido un placer trabajar contigo"... Todavía estoy aterrizando. Todavía se me hace raro no levantarme a la hora de siempre y correr para fichar a las diez en punto. Acabo de tomarme un café en casa porque echaba de menos esos diez minutos de parón y de ponerme al día con Ana. Echaré de menos no verla todos los días: más que mi compi, mi amiga, mi confidente, mi hermana mayor...




Ahora toca un tiempo de relax. Dedicarme a mi misma un mes y poco, para con el nuevo año, empezar una nueva vida. Queda mucho que planear, mucho que hacer, y, como siempre, tengo la sensación de que no me llegará el tiempo... pero eso es otro cuento, otra etapa, otro círculo, otra página...




Me quedo con las palabras de un cliente de empresa, casi ya un amigo:




"Una página que se cierra.


Una nueva página que se inicia.


La parte positiva es que todavía hay que escribirla..."