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miércoles, 30 de junio de 2010

In tanto...






Hace un mes que no escribo. Un mes que no me subo al faro para deshilar madejas de sensaciones y de sinsentires. La verdad es que creo que quiero vivir tanto que apenas tengo tiempo para analizar lo que late dentro de mí. Pero en este tiempo han pasado cosas, tantas cosas... he cumplido el sueño de celebrar mi cumpleaños en la ciudad dorada, una, dos, tantas veces... y aunque han faltado abrazos, los que están conmigo aqui han hecho que fuera inolvidable... He celebrado el solsticio de verano en uno de los lugares más mágicos que mis pies han recorrido, Cinque Terre: cinco pequeños pueblos colgados de un acantilado en la Liguria...He sentido nostalgia, melancolia y he dejado que la energia del adios lo vaya impregnando todo...Me he dejado impresionar por el Duomo de Milano y he caminado Bergamo... He vivido, sí, pero no puedo evitar mirar el calendario y pensar que me espera detrás del telón... Tengo la sensación de que empieza otra función....



Las fotos son de Cinque Terre....Imperdible....

jueves, 10 de diciembre de 2009

En el limbo...


Bastante tiempo sin pasarme por el faro… Lo sé, pero es complicado escribir cuando estás en tierra de nadie, cuando te encuentras en el lugar más cercano al limbo que conozco. Y me explico, porque más que un lugar físico es una sensación. Mi vida de antes no está, se fue, desapareció. Mi vida futura es todavía un esquema en un papel cuadriculado, y, aunque intento dar pasitos, hasta hoy no he sido capaz de avanzar nada. Asi que mi “pseudovida” transcurre entre carreras a este o este otro organismo para arreglar papeleo, entre las páginas del último libro que compré en Firenze y algún café siempre pendiente del reloj. Firenze… hace exactamente un mes estaba allí, recorriendo sus calles, y ahora de nuevo, todo parece lejano. Aunque esta vez la melancolía no me puede, porque si la Vida lo permite pronto estaré allí…esta vez sin billete de regreso…


Quiero estar allí: quiero de nuevo sentir que la Piazza della Signoria es sólo mia una noche de lluvia. Quiero volver a cruzar el Ponte Vecchio descalza y sentir toda la magia, toda la historia de la ciudad en mis pies o saltar charcos en la Santa Croce una tarde de domingo. Quiero perderme esperando en el Piazzale, con el sol dándome en la espalda y escuchando la música de Mozart que alguien saca de una guitarra eléctrica. Quiero volver a Arezzo y escuchar de nuevo el “Buongiorno, principessa”, y perderme en San Gimignano buscando la casa de Dios sabe quien, mientras fantaseo con retirarme allí un año entero para escribir una gran historia de amor con tintes paganos. Quiero volver a coger cada día el tren de las 19.08 de Santa Maria Novella a Prato Centrale, y jugar a imaginar qué historias guarda cada uno de mis compañeros de vagón. Quiero volver a Santa Margherita dei Cerchi para dejar a Beatrice la carta que aún no he escrito. Quiero regresar a la ciudad que me quitó la vida y me la regaló de nuevo, preguntándome, abiertamente y sin dejar de mirarme a los ojos, si aún me quedan ganas de ser feliz, fuerza para hacer aquello que siempre he soñado y valor para atreverme a intentarlo…

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Cuatro de noviembre...


"Si me dices que vienes a las cuatro, desde las tres empezaré a ser dichoso"
Antoine de Saint-Exupèry

Quiero contarte una historia. La historia de un encuentro y de las palabras mágicas que brotaron después, las últimas palabras mágicas que salieron de mi pluma.

Sucedió hace exactamente tres años. Un cuatro de noviembre como hoy. Paseaba, por primera vez, por las calles otoñales de una ciudad que me ha visto morir y nacer de nuevo. Florencia me aturdía. Me aturdía la belleza de cada uno de sus rincones, esa bocanada de eternidad que te regala cada vez que respiras, esa extraña sensación de pertenencia, de nostalgia que te muerde el alma. Llegué a la Piazza della Signoria y me encontré con tu imagen, eterna e impasible ante los acontecimientos, en la Logia. Te miré a los ojos, con temor al principio, no en vano se dice que tu mirada puede volver piedra a los hombres y quién sabe si a las mujeres, pero tuve el valor de mantenerte la mirada y entonces descubrí que detrás de esa máscara, de esa apariencia de monstruo, sólo se escondía la mirada asustada de una doncella.

Entonces empecé a escuchar tu voz, al principio era un suave silbido, el siseo de las serpientes de tu cabeza, pero poco a poco, y, afinando el oído, pude escuchar claramente una historia: me hablaste de ti, de cómo eras las doncella más bella del templo de Atenea, hasta que fuiste raptada y violada, y la furia de la diosa te dio apariencia de monstruo. Me dijiste que a veces sucede esto en la vida; que un acontecimiento casual hace que pases de ser pura, transparente, auténtica, a refugiarte detrás de una máscara, a mentirte a ti misma y a los demás sobre lo que tú eres. Me dijiste que no tuviera miedo de las serpientes que porto en mis cabellos, ni de las garras que otros puedan ver en mis pies. Me dijiste que lo importante es que el espejo no me devuelva una imagen deformada de mi misma, que lo que ellos quieren ver no es lo que verdaderamente soy. Me dijiste que defendiera mi terreno como una loba, que no tuviera miedo de los miedos de los demás, que no escuchara más que las voces de dentro y que me arrodillara solamente ante los deseos de mi propio corazón…

Hoy quiero darte las gracias. Gracias por todo aquello que, en tan poco tiempo, me enseñaste. Me enseñaste a no bajar la mirada, a perder el miedo a mi propio poder, me enseñaste a mostrarme tal como soy, sin la armadura del miedo en mi corazón, desnuda y vulnerable. Me enseñaste la belleza de la sensibilidad y la fortaleza de la vulnerabilidad. Me invitaste a aparecer con las manos extendidas hacia el mundo y gritar: “Miradme, soy así, bella y débil, y os entrego mi corazón a cada paso, sabiendo que si queréis podéis hacerlo pedazos”. Me enseñaste a no adoptar roles y a ser yo misma en cada momento. No sabes cuánto te lo agradezco...

Lo que vino después…ya lo conoces. Una historia mágica, un secreto verde intenso que comparto sólo con la luna y con las hadas, porque sólo los seres mágicos saben de historias increíbles…

Pronto estaré de vuelta. Pronto podré volver a mirarte a los ojos y a pensar eso de que Perseo no fue tan héroe al fin y al cabo. Pero hoy, por ahora, quiero desear un feliz día a todos los que forman parte, como tú, de esa bellísima historia de amor. Gracias, Medusa.


"A próxima vez que a lúa chea reine no ceo de Florencia,

e se ilumine Medusa nas mans de Perseo de novo,

pensa que no nordés xeado hai unha muller, unha feiticeira,

que agradecerá eternamente sentir un intre

as tuas mans rozando as suas cadeiras"

De "Tal vez"


viernes, 23 de octubre de 2009

Viajo, luego existo...



"En la antigüedad los filósofos odiaban viajar. Lo consideraban una forma grosera de restarle tiempo a sus sedentarias vidas. Hoy a cualquier viajero o turista le resultaría difícil compartir esta idea. Viajar es una palabra mágica, sin sinónimo que la pueda reemplazar. Una excelente fórmula de pensar el mundo. De ser otro, sin dejar de ser uno mismo. De enriquecerse cultural e intelectualmente. No en balde, afirmaba Filippo Pananti que “la vida es un libro del que quien no ha visto más que su propio país no ha leído más que la primera página”.
“Viajo, luego existo” Francisco Gavilán


Tengo frio en los pies. Señal inequívoca de que el invierno se ha instalado en el noroeste. Y éste ha venido para quedarse, asi que no me queda más que recordar el calorcito, el sol dándome en la espalda y la suave brisa de verano hasta dentro de unos cuantos, bastantes, meses.



Con la lluvia en el cristal cuesta más recordar mi último viaje, mi paseo por Grecia. A veces pienso que he tardado en escribir sobre el viaje porque tengo un miedo irracional a perder algún recuerdo. Otras veces pienso, sin embargo, que todo lo que me esperó a la vuelta me dio una enorme bofetada de realidad que hizo que simplemente, me bloqueara. No lo sé, pero ahora, a la vez que coloco algunas fotos en el álbum (y espero las demás…), recuerdo la llegada a Atenas, una ciudad vibrante, llena de vida y de color, que me cautivó enseguida; el sueño cumplido al verme delante del Partenón o de la Tribuna de las Cariátides, la tarde en Plaka o el anochecer en Psiri, con la Acrópolis vigilante…Recuerdo el viaje en ferry hasta una Mykonos plomiza y azul, vampírica y excitante, el privilegio de ver la lluvia sobre Paraportinari (sí, una vez más me llevé la lluvia pegada a los zapatos…), encender una vela en una iglesia ortodoxa y disfrutar del silencio de Panormos y Agios Sostis. Recuerdo como Santorini me recibió como la Atlántida, altiva y orgullosa colgada del acantilado, como me sorprendió, a cada instante, su luz, su color azul, su silencio mágico, casi místico, inexpugnable…Su playa roja, Vilhada lunar, mi rincón en Imerovigli…Podría quedarme para siempre apoyada en un muro, en Fira o Oia, viendo al sol sumergirse en la caldera y soñándome parte de los trocitos que inventó el volcán...


Pero los recuerdos son sólo imágenes fijas que me miran desde el papel y como decían en la película "Che ne sarà di noi" : "Guardare in faccia al destino non è facile, perche il tuo futuro non si vede mai...Come la Turchia..."

lunes, 21 de septiembre de 2009

Soy otoño...


Es extraño como puede a veces sentirse la soledad. Dentro, bien dentro, como un puño que se cierra en el centro de tu pecho. Echando de menos…quien sabe qué o a quién, pero echando de menos. Extrañando todo lo que has tenido y que has empezado a perder en un giro de muñeca injusto del destino. Y vuelves a sentir vértigo, a sentir que todo tu castillo de naipes de derrumba, uno a uno, otra vez, y tienes que sacar el valor, la fuerza y la ilusión necesaria para reconstruirlo de donde quiera que sea…


Me gustaría volver a sentarme en Oia, a ver una puesta de sol, y no pensar en nada, como hace unos días, sólo en el sol ahogándose en el mar, y no ahogarme yo en una vida que cada día reconozco menos como mía.
Siempre, cuando regresas de un viaje, dejas atrás algo de ti y, a cambio, recoges algo de la esencia de cada lugar, pero esta vez, tengo la sensación de haber dejado demasiado en Vilhada, en la Playa Roja, en Panormos o en Imerovigli al atardecer. Y más ahora, cuando todo apunta a que, en nada, tendré que tomar una decisión. De las de verdad, de esas de “qué hacer con tu vida”. Odio tomar decisiones. Me aterra equivocarme. Supongo que la clave está en seguir la guía de la intuición, esa que me ha demostrado que no falla.


Prometo hablaros de mi viaje. En otro momento. Cuando todo se calme y empiece a salir de nuevo el sol
…

P.s. Tanti auguri, Isolda

sábado, 5 de septiembre de 2009

Vacaciones!!!

Al fin, y después del verano más largo de mi vida llegan mis esperadas vacaciones, que digo, YA estoy de vacaciones, aunque oficialmente no empiecen a contar hasta el lunes. De vacaciones y de últimos preparativos para cumplir, si mi garganta me deja, otro de mis "sueños viajeros".

Dentro de unos días, si la vida lo permite, podré contemplar "en vivo y en directo" la tribuna de las Cariátides del Erecteion de Atenas. Cuenta la leyenda que están castigadas a llevar el peso del templo por toda la eternidad por aliarse con los persas en alguna de las muchas guerras griegas.


El único peso que cargaré yo será mi maleta, que me acompañará (espero) en esta nueva aventura: dos días en Atenas para conocer dónde comenzó casi todo (o al menos la cultura occidental), cuatro en Mykonos para buscar a Petros el pelícano y disfrutar de las playas y la vida nocturna de la isla, y, por último, lo que creo que será "la joya de la corona", Santorini, para ver morir el sol en Oia, tratar de encontrar la playa secreta o pasear, intentando parar el reloj, por la caldera...


Me voy de viaje. Como decía J. Reverte: "creo que hay que viajar siempre, ponernos a prueba ante lo inesperado, ver y sentir sobre lo que hemos leído, sobre lo que nos han contado. Y luego escribirlo, para que otros sueñen, para mantener viva la ficción de existir y el anhelo de la eternidad". Yo lo escribiré a la vuelta, como siempre, para hacerlo de algún modo eterno e inmutable. Porque, hasta que no inventen otro modo de detener el tiempo, escribir es lo que más se acerca a esa sensación...


martes, 21 de julio de 2009

Domingo en el paraíso...


Este verano las nubes y el viento apenas nos dan tregua en el Noroeste. Este verano, entre crisis económica, gripe A, virus de la oferta de última hora y los ya conocidos cambios y cancelaciones varios, se me está haciendo eterno. Tanto que cada día que tacho en el calendario me parece toda una semana...

Pero el domingo lucía un sol radiante.30 grados en el noroeste (y a la sombra...) Así que a las nueve a.m. sonó el despertador y cogimos un barco que, en apenas, 45 minutos, nos dejó en la playa más bella del mundo según el diario británico The Guardian. Es la playa de Rodas, en las Islas Cies, que en palabras del periodista Gavin McOwan es, "una perfecta media luna suave y pálida y cubierta por pequeñas dunas, abrigadas por un tranquilo lago de agua limpia como el cristal”.

Ya ves, el paraíso a tres cuartos de hora del portal de tu casa. Así parece que la espera para las tan deseadas vacaciones se hace más llevadera. Jornada playera, sol, agua transparente (eso sí, helada), y barco de regreso para empezar una nueva semana... el domingo quedarán siete días menos... (parakalo!!!!!...)

sábado, 2 de mayo de 2009

Privilegios...


Hace exactamente una semana regresaba de Praga. El tiempo, caprichoso, ha comenzado a desdibujar recuerdos en mi retina, y, ahora, tengo que recurrir a las fotos y al papel para poder recordar esos momentos únicos que forman parte de mi álbum. Esos momentos únicos en los que me he sentido, de algún modo, privilegiada. Privilegiada porque pese a los años y a todo lo vivido, sigo siendo la misma viajera que hace doce años se subió por primera vez a un avión rumbo a un París tantas veces soñado. Privilegiada porque mis pies han vuelto a recorrer el Puente de Carlos, porque mis ojos han vuelto a ver el baile de las horas en la Plaza del Reloj de Stare Mesto, o porque mi olfato ha vuelto a despertar a los olores de Bohemia. Privilegiada por poder reirme en Karlovy Vary, por poder contemplar los tejados rojos de Mala Strana desde los jardines Vrtbovska, o jugar a ser pequeñita en el Callejón de Oro del Hradcany. Privilegiada por poder seguir los pasos de Kafka, porque tu corazón se encoja ante los dibujos de los niños del holocausto en la sinagoga Pinkas, privilegiada por creer en los sueños y aún temer al Golem, por poder dibujar tu propia canción de Bohemia...


Privilegiada por arrastrar una maleta llena de experiencias mágicas que, una a una, van cambiándote la vida. Privilegiada por regresar, y comenzar a pensar en la próxima aventura...

viernes, 17 de abril de 2009

Canción de bohemia...


El tiempo vuelve a escapárseme de entre los dedos… Me parece increíble que, en apenas 48 horas, esté pisando charcos en otra de esas ciudades que me fascinan, que son como gigantes de piedra que sobreviven a los recuerdos y a los sueños rotos… En apenas 48 horas será Praga, la cuna de la bohemia, la que me arrullé entre sus brazos de piedra y leyenda. Hay ciudades a las que tienes por fuerza que regresar, y ésta es una de ellas. Así que, regreso. Regreso para recordar la primera vez que paseé por Stare Mesto, que ví anochecer desde el Puente de Carlos, la primera vez que escuché una leyenda. Esta leyenda….



“ Se cuenta que uno de los reyes más poderosos de Bohemia se enamoró de una joven ninfa que todas las noches cantaba en el Moldava. Ella también le amaba, pero no podía corresponderle por su condición de ser mágico. Si se unía a un mortal, rey o campesino, perdería su voz y sus alas de luz. El rey, loco de amor, no sabía ya que hacer para tratar de convencerla de que la pérdida no sería tanta comparada con lo que él la amaba, así que, después de ofrecerle tesoros, joyas, pinturas, bonitos vestidos… y ver que todo aquello no daba resultado, decidió regalarle una ciudad. Decidió construir para ella la ciudad más hermosa de Bohemia, no, la ciudad más hermosa del mundo. Una ciudad llena de magia y de puentes de piedra, de torres con agujas que llegan hasta el cielo y de cúpulas doradas, una ciudad llena de pequeños rincones donde perderse, de empedradas calles y tejados rojos, atravesada por el Moldava, para que ella, estuviera donde estuviera, siempre pudiera ver y escuchar el sonido del río… La leyenda continua diciendo que ella, con lágrimas en los ojos y viendo el amor inmenso que el rey le profesaba, aceptó el regalo y la propuesta de matrimonio y abandonó el río.
Al tercer día después de la boda hallaron muerta a la reina en las aguas del Moldava. Hay quien cuenta que no pudo soportar el dolor que le causó perder la voz, y decidió descansar para siempre en brazos de aquel que le había dado todo…”

martes, 24 de marzo de 2009

Que sí, que he vuelto...


Algún tiempo ya sin escribir…después de mi viaje relámpago a Roma tengo que reconocer que me cuesta. Supongo que será el cansancio, la primavera (que a la mayoría de los humanos les altera la sangre y a mí el aparato respiratorio), la rutina que me envuelve otra vez, los sueños incumplidos, o las esperanzas perezosas… todas esas cosas que te pesan por la mañana en la espalda y que hacen que tus pies no consigan, en ocasiones, despegarse del suelo…


Roma vuelve a quedar en la memoria, como cada viaje, como cada una de esas oportunidades de fabricar recuerdos…El “Asturias patria querida” de la primera comida (vaya, menos mal que no somos de Sevilla, a ver que cantaba entonces “la vieja”), la tensión de Andrés al despegar y sus “¿esto es normal?”, el primer viaje en metro de mi madre, su asombro ante la Basílica de San Pedro, un helado en Trevi, volver a ver pasar el tiempo en la Scalinata Spagnola, un deseo en el corazón del Trastévere, spaghetti cozze y de fondo Biaggio, una camiseta gaélica olvidada, 45 euros y una señal del destino en “La Corrida”, Via Quattro di Novembre, mi corazón a punto de salirse del pecho en Santa María in Trastévere al ver a Isolda salir corriendo, cenar en una sartén, casi perder un vuelo en Barajas… todo eso se diluye ahora en las fotografías con las que intento contar una historia, mi propia historia, la que aún no he conseguido, pese a todo, escribir…

jueves, 12 de marzo de 2009

Non basta una vita...


Me encantan las puestas de sol, diría más, las colecciono. Quizás porque siempre he pensado que si hay un momento en el que se puede detener el tiempo ese es el ocaso. Quizás porque una puesta de sol esconde la promesa de un nuevo amanecer…


He vivido y fotografiado un buen puñado de atardeceres: en ciudades mágicas, gigantes de piedra, en el mar… pero hay un lugar especial para una puesta de sol que ví, y viví, hace ya casi diez años. Hace casi diez años, caminaba por Vía Condotti hacia el apartamento que tenía alquilado en Prati. Había sido un “anno horribilis”, con neumonía, accidente gordo de coche con lesión de por vida etc… y Roma era mi regalo. Lo único salvable de aquel año. Los días en Roma. Así que, aquella lejana tarde, caminaba de vuelta a casa, para hacer las maletas y regresar a España. Recuerdo que miré atrás y ví el sol poniéndose detrás de la Iglesia de la Trinità dei Monti, en la Piazza di Spagna. Las lágrimas empaparon mis ojos, quizás sabiendo que jamás podría apartarme de la mirada ese momento de luz. Luego vinieron muchas cosas, muchas ciudades, muchas historias y la que soy hoy. Y ahora la vida me da la oportunidad de compartir esa luz con una de las personas más importantes de mi vida: mi madre.


Nos vamos de escapada, de fin de semana a la Roma imperial, a su Roma cristiana y a mi Roma pagana, cumpliendo, esta vez, uno de sus sueños. Quizás al regreso comprenda un poco más esa tristeza que se me prende en la mirada cada vez que vuelvo a casa, o por qué soy ya más mediterránea que atlántica… Quién sabe…


Lo único que se ahora es que quiero disfrutarlo más que nunca, compartirlo con mi madre, con Isolda, sus padres, Miri y Andrés. Todo un “family trip”. Me gustaría poder compartir mucho más, y cogerles de la mano y explicarles como la vida ha ido cambiándome a través de la luz, y escaparme a la ciudad dorada, y algunos kilómetros más allá, y explicarle a mi madre, y gritar al mundo, que no concibo ya mi vida sin esa mirada que una noche de luna llena se me quiso regalar...

miércoles, 7 de enero de 2009

A propósito de sueños...

"Quando insegui un sogno nella tua strada incontri tantissimi segnali che te indicano la direzione, ma si hai paura non li vedi"
Federico Moccia "Amore 14"

Quería dedicar la primera entrada de este recién estrenado 2009 a hablar de un pequeño sueño que, hace apenas dos meses, conseguí hacer realidad. Hace apenas dos meses, y tras un peregrinaje que incluyó un madrugón de órdago, retrasos, tres cambios de tren, y mucho, mucho frío, llegamos a Ravenna para visitar la verdadera tumba de Dante. Digo verdadera porque es allí, en el barrio más austero y humilde de la ciudad, donde descansa realmente el poeta, lejos del gran mausoleo vacío que le sigue aguardando en la Florencia que tanto amó. Exiliado, nunca pudo regresar, bajo pena de muerte, a la ciudad dorada. Esta, arrepentida, suministra el aceite de la lámpara que arde constantemente en su mausoleo.

Sería dificil explicar lo que sentí frente al sarcófago, como mis manos, casi temblando, apenas se atrevían a tocar el frío mármol, como las lágrimas venían a mis ojos sin permiso, como apenas podía pronunciar una palabra, como mi piel se erizaba ante la energía que sostenía aquellas cuatro paredes, como latía la emoción al dejar una rosa, como tuvimos la sensación de que el espíritu de Dante nos acompañó durante toda la jornada...
Admiro a Dante... Por supuesto que admiro al Dante escritor, al hombre que plasmó en papel una de las grandes obras de la literatura universal, al Dante padre de la literatura moderna y de la lengua italiana, al Dante simbólico y alegórico, al hombre que creó una nueva forma de decir las cosas. Pero, sobre todo, admiro al Dante hombre...al que fue güelfo blanco en tiempo de güelfos negros, al que defendió Florencia a capa y espada, cuando todo parecía indefendible, al hombre que no recuperó la luz en la mirada al alejarse de todo cuanto amó, al hombre que se enamoró "a colpo di fulmine" de Beatrice Portinari cuando se cruzó con ella por primera vez, con el Arno como telón de fondo (no en vano dicen que un 87% de los italianos se han enamorado a primera vista ;-) )... Al hombre que dedicó su vida y su obra a una mujer a la que jamás conoció de verdad... A aquel que creyó, como tantos otros, que hay historias que merecen ser contadas, y decidió amar por el mero placer de amar, con entrega absoluta y sin esperar recibir nada... ¿Puede el amor obrar este tipo de milagros? El amor, como los sueños, pone lo imposible en la palma de tu mano...


Gracias, Sergio, por el premio. Ha sido un regalazo de Reyes!




jueves, 20 de noviembre de 2008

Fotografías...


Suena Tiziano "Io non me lo so spiegare" (neanch'io)


Plaza del Campo, Siena. Una fría mañana de noviembre. Mi cámara de fotos capta justo el instante previo a la caída de un niño. Y pienso que todos deberíamos ser una cámara de fotos, y tener el poder de captar para siempre sensaciones, imágenes, emociones... Así, el volver a despertarme a la misma hora, el volver a la oficina, al café con leche y las galletas de canela de cada mañana no se me antojaría tan duro... Porque si fuera una cámara de fotos, guardaría para siempre el sonido de las campanas del Duomo al amanecer, mientras la luz se colaba en el apartamento y me obligaba a despertar a un día más. Guardaría las risas en la Santa Croce, entre debates sobre velocidad y rivalidades toscanas. Fotografiaría el atardecer desde el Piazzale, la emoción ante la tumba de Dante en Ravenna, la voz de Amaia Montero diciendo eso de "quiero saber que dormiré a la verita tuya" en un tren a la altura de Faenza. Reservaría una fotografía en sepia para la rosa blanca que guarda Beatrice, para el claustro de Santa Annunziata o para San Miniato al anochecer. Guardaría en papel fotográfico las risas en Prato, mientras la lluvia se deshilachaba entre nuestros sueños, mojándonos la cara, contando...contando desde hoy los días que quedan para regresar...

Si tuviera que elegir una fotografía esa sería un banco de un parque en una tarde de otoño, esperando..., un autobús en dirección contraria entre risas, una cuenta atrás sin explicación aparente, la última visión del Duomo de madrugada, mientras en un par de maletas vuelve, de regreso a casa, el sueño más grande que hemos soñado nunca...

domingo, 16 de noviembre de 2008

Io non mi stanco...

"Todo empezó en un bar en un viejo lugar
y las miradas no se iban ni la música
era de noche y bailando te acercabas
sin saber bailar..."
Raúl Paz "Tú y yo"

(Gracias, Farfalla)

Y gracias también a tí, Sergio, por elegirme en el "I love your blog". En breve prometo pensar en esas seis cosas...Hoy no es muy buen día...

jueves, 6 de noviembre de 2008

Me cuesta volver, y me cuesta marcharme...




"El mundo es un libro, aquel que no viaja sólo lee una página"


San Agustín.






Y esta página es como una de esas frases que te llegan bien adentro. La he leído mil veces, subrayado, marcado con rotu fluorescente... He hecho notas al margen, tantas como vivencias, tantas como cada plaza, cada calle, cada mirada, cada palabra... Y ahora regreso, regreso sin entender muy bien el sentido de este viaje, o quizás entendiéndolo sin querer aceptarlo.

Hay quien dice que, en ocasiones, es bueno que las cosas no salgan como uno quisiera, que los sueños tarden en cumplirse, que se te presenten pruebas y trabas que te ayuden a descubrir tu propia fuerza interior. Otros dicen que aferrarse impide caminar...

Yo pienso que existen dos tipos de sueños: los que te enseñan a saltar cada vez más alto, hasta que un día, casi sin enterarte, echas a volar, y los que te pesan en la espalda cada día más , haciéndo que sea dificil levantar los pies del suelo y avanzar...Quizás sea tiempo de ir...,con suerte, hacia delante.

No se quien voy a ser cuando vuelva. Quizás deba reinventarme. Es cierto que cada viaje te cambia, y sabes quien eres cuando sales pero no quien serás al regresar. Sin embargo, tengo la intuición de que esta vez será diferente; ni mejor ni peor, diferente...Quizás sea hora de renunciar...Sin dolor, sin amargura, simplemente agradeciendo y siguiendo adelante. renunciar no es fracasar, sino aceptar. Aceptar y agradecer, y seguir confiando en la Vida.
Dicen que no debes regresar a los lugares donde has sido feliz. Desafiando a la sabiduría popular, mañana, regreso a Firenze.

domingo, 21 de septiembre de 2008

Ritorno dall'isola blu...



"Sempre camminerò per queste spiagge
tra la sabbia e la schiuma dell'onda
l'alta marea cancellerà l'impronta
e al vento svanirà la schiuma.

Ma sempre spiaggia e mare rimarranno"

K. Gibran




Acabo de regresar…al menos físicamente porque creo que parte de mi, de mi alma, espíritu o esa condición inmortal que todos tenemos, aún camina por Sardegna…Camina bajando despacio la escalera del Cabirol, paso a paso hacia la Grota de Nettuno, dejándose asombrar por los juegos del mar y el acantilado, dejándose mecer en la serenidad de Capo Caccia. Camina por la muralla de Alghero, descubriendo el silencio que siempre precede a la tormenta. La tormenta que te espera al doblar una esquina y hace que descubras la diferencia entre el miedo y el temor…
Tengo un montón de fotografías en la memoria y, sin embargo, no sabría como describirlas. Porque mi viaje por el norte de la isla es Santa Teresa de Gallura, con Capo Testa y Córcega adivinándose entre la niebla y el mistral. Es la sensación de sentirte pequeña entre gigantes de roca, viento y mar. Es el descanso en la Marmorata, entre olas azules y sueños de color verde. Es un paseo por un cuento de hadas a caballo entre Porto Cervo, Liscia di Vacca o Baia Sardinia, un cuento donde no hay princesas, sino una aprendiz de hechicera conquistada por un príncipe verde de una pequeña corte toscana. Un cuento donde la luna es de color rojo, las naranjas dan zumo de ese mismo color, el pan se llama Carasau, aún hay dinosaurios ,las iglesias son de papel y es inevitable adelantar en línea continua. Un cuento para adivinar la intensidad de los azules, turquesas y esmeraldas de Rena Bianca, Liscia Ruja o Spiaggia del Principe, dejarte sorprender por la primera visión de Castelsardo desde la carretera, bañarse en la Pelossa o jugar a ser exploradores hambrientos de azul en la Maddalena…



Mi viaje es también las risas compartidas, el “por qué no iríamos a Praga”, la sobredosis de cozze de todo tipo y condición… Pero también el temor de soltar la mano y dejar caer un sueño, de Olbia al Geovillage, mientras sólo la luna llena te guía y suenan en el coche Miguel Bosé y Laura Paussini Es las lágrimas que acuden a la llamada de la melancolía, de las cosas que comienzan a acabarse al empezar. El temor a lo que quizás nunca suceda. Mi viaje es verde, como todos, como siempre, pero también muy, muy azul…
Feliz cumpleaños, Isolda, un placer compartir un año más aventuras, sueños e historias increíbles:-)
Tenías razón, W., la Pelossa, de lo mejor del viaje...

miércoles, 10 de septiembre de 2008

Me ne vado...


Mañana toca madrugón. Desayuno en el aeropuerto y llegada a Madrid a eso del mediodía. Luego vendrá la espera, el bocata (de jamón) y el vuelo que me llevará a Alghero. Una luna casi llena nos esperará, para cogernos de la mano y enseñarnos los rincones mágicos que guarda la isla...

Me voy, y de nuevo y al mismo tiempo, tengo la sensación de regresar a casa. La verdad es que nunca he tenido demasiado claro a dónde pertenezco. Siempre he tenido sensación de temporalidad en los lugares en los que he estado. Bueno, menos en uno...Sólo hay un lugar en el que querría vivir para siempre...Pero ahora no tengo tiempo para la melancolía, sólo para revisar de nuevo mi maleta, hacer una llamada y apretar bien fuerte un sueño contra el pecho... No creo que consiga dormir demasiado esta noche...

jueves, 4 de septiembre de 2008

Descontando...


Pues si... ya es Septiembre... Después de un pseudoverano sin demasiada pena ni gloria, Septiembre llama a mi puerta. Cuento cada hora, cada minuto que pasa, y a medida que transcurre el tiempo sonrío con más fuerza. Elijo con mimo canciones que formarán parte de una "road movie" aún por comenzar, abro mi maleta nueva mil y una veces para volver a cerrarla, sueño despierta con rincones por descubrir, con anécdotas que contar. ¿Qué momentos me traeré en el bolsillo? Cada viaje te deja uno de esos momentos únicos, irrepetibles, diseñados por y para tí, ese momento por el que bien vale la pena esperar horas en un aeropuerto, confundirte de tren, perderte una noche sin luna por carreteras que no conoces...

Me pregunto que me regalará "l'isola blu"; si tendrán razón esos que cuentan que Sardegna es el mejor refugio para tratar de detener el tiempo, para reencontrarse con sensaciones lejanas, para estar un poco más cerca de averiguar el sentido de la vida, o simplemente para dejarse macer por las olas cogida de la mano de un sueño, cerrar los ojos despacio y despertarte en el regazo de la luna...

jueves, 24 de julio de 2008

Esas escurridizas musas...


Cuando todo acabe y el silencio hable
sólo tus pupilas sabrán que fue verdad
y entre los cristales
pedacitos de esa tarde, donde comenzamos a soñar.
Siempre serás bienvenido a este lugar,
a mi lista de obsesiones, que no vas a olvidar…


La oreja de Van Gogh “El último vals”


La inspiración es un hada caprichosa. Tengo que escribir, por primera vez, por encargo. Tengo que escribir sobre un lugar mágico, que conozco casi como la palma de mi mano, que me fascina, y no se cómo empezar…


He comenzado unas seis veces, y unas seis veces he borrado todo lo que había escrito. Me siento un poco como aquel viejo escritor de “En un rincón de la Toscana”, cuando decía que quizás ya no tuviera nada que contar. O quizás es que escribir sobre la ciudad dorada me cuesta especialmente, por lo que para mi significa, por el vínculo especial que me une a ella, por lo que ella tiene de mi desde ese primer día en que atravesé la estación de Santa María Novella con mi corazón seguro de que aquella no sería una ciudad más. Supongo que es la emoción, demasiados momentos vividos, la historia más intensa y especial que te ha sucedido nunca…esa emoción que te impide respirar en ocasiones, las noches en San Lorenzo, la luna llena y tú, detenida en un instante y en una mirada para siempre…¿Cómo lo explico con palabras?...


W. tiene razón cuando dice que hay cosas que las palabras no alcanzan a explicar, a veces es imposible dar con la combinación exacta de frases que cuenten lo que un lugar significa para ti. Podría hablar del Renacimiento, de la cúpula de Brunelleschi o del Ponte Vecchio. De una ciudad que respira arte por todas partes y que contiene el 10% del patrimonio artístico mundial. Del calcio histórico, de las vistas desde Fiésole o el Piazzale, o del síndrome de Stendhal y la Basílica de la Santa Croce. Pero no quiero caer en tópicos. Quiero hablar de lo que Florencia significa para mí…De GOV, del “ahora o nunca”, de las señales de la vida, del siseo de las serpientes de Medusa o la música del Universo, del sentido de que este blog se pusiera en marcha, del por qué del tatuaje en mi espalda… Y para eso, no llegan todas las palabras que se me van ocurriendo…

lunes, 14 de abril de 2008

Historias increíbles...

Lo grande de las historias increíbles es que les suceden a personas normales. Quizás esa chica de mirada distraída que me cruzo cada mañana sea la protagonista de una historia digna de ser contada. Quien sabe si, en una noche mágica, no se habrá cruzado con un ser que le habrá cambiado la existencia. Quizas el hombre que espera religiosamente su turno delante de nosotras en la cola de facturación, se haya enamorado sin remedio de una desconocida y la haya buscado a través de los años. Quizás la vecina del segundo acabe de recuperar un amor perdido en sus años de juventud gracias a una nueva oportunidad del destino... Tal vez el vecino de asiento de Mónica en el avión que la devolverá a Santiago haya luchado sin descanso por realizar un sueño...hasta conseguirlo...

Todos y cada uno de nosotros podriamos ser protagonistas de un libro o una película...

- "¿Cúantas historias increíbles habrá en este aeropuerto?"

- " ¿Cómo?"

- "Perdona, Mónica, estaba en otra dimensión...pensaba que lo increible de las grandes historias es que pueden sucederle a personas normales."

- "Si, supongo que todos somos susceptibles de ser tocados por la mano mágica del destino, ¿no?"
De "Cuando llegue la hora"
Gracias Isolda por rescatar esta foto de la città magica...¿sabes? Suena Vasco:
"Sai che cosa penso
che se non ha un senso
domani arriverà..."