domingo, 18 de abril de 2010

Inalterable...


Es curioso como la distancia a la que te sitúas de las cosas las hace parecer grandes o pequeñas…Inversamente a lo que ocurre en la vida real, cuando emocionalmente te acercas a las cosas se empequeñecen…al contrario, lo que está lejos se vuelve grande, enormemente grande…



Alguien me dijo hace unos días que quizás la razón verdadera de mi estadía en Florencia sea darme cuenta de la fuerza que reside en mi interior. Tomar impulso quien sabe hacia dónde…



Esta tarde, en la Piazza della Repubblica, tuve una sensación muy extraña…me sentí parada, detenida en el espacio y en el tiempo, como si hace ya demasiados días una mirada más poderosa que la de la propia Medusa me hubiera convertido en piedra, en parte también de la ciudad, y así, mientras las vidas de los otros van y vienen, la mía continua allí, apoyada en la misma pared, inalterable…



Quien sabe si formo parte aún del mundo de los vivos, o si ya he pasado a pertenecer al mundo de las sombras, allí donde todo queda, allí donde nada pasa, donde todo permanece y todo es eterno..eterno mientras dura…

sábado, 10 de abril de 2010

Traigo lluvia por si tienes sed...


Tarde un tanto meláncolica en Firenze...Dejando que la poesía de Rosana se cuele por cada rendija de mi corazón... Recordando...intentando no recordar...Preguntándome si aún estaré a tiempo, si el olvido no se habrá apoderado de ese lugar donde la luna llena y el verde se hicieron eternos...Pregúntandome si aún habrá tiempo, si aún habrá merecido la pena...Si aquel mundo que nació de la nada en una esquina puede aún girar...


Yo también me he traído la lluvia...También me he traído un rayito de sol en la maleta por si el frio me hace tiritar. También descubro, en ocasiones, como mi vida aletea en el vacío sin que entienda muy bien aún el sentido de todo esto...




"Pongo el mar a orilla de tus besos
Traigo lluvia por si tienes sed
No preguntes amor.
Amor solo se
Que el mundo nacio donde yo te encontré
Solo sé que me vi
Con la vida aleteando en el vacío
Con el sol en la maleta por si el frio
Me agarraba sin saber a donde ir
Solo sé que dormi
En el nido donde duerme el universo
Con tu risa decorandome el silencio
Pido al aire que me baile para ti."
Rosana " Con el sol en la maleta"

domingo, 4 de abril de 2010

Non smettere mai...


Mi primer post desde Firenze. Mis primeras lágrimas se han disuelto con las gotas de lluvia, porque sí, una vez más me la he traído pegada a los zapatos…Es extraño, pero la lluvia hace que me sienta un poco más cerca de casa. Tengo con ella una relación de amor-odio…No me gusta empaparme, pero ahora, en la cocina, tengo que reconocer que me agrada escucharla mientras escribo…



Me he dado cuenta de que Firenze ha perdido, en parte, la capacidad de impresionarme…No me entendáis mal. Tengo el privilegio de vivir un tiempo en la ciudad más bella del mundo…Es un verdadero placer y estoy enormemente agradecida a la vida. Pero me he sorprendido no mirando hacia arriba…Llevo sólo una semana y todo es ya enormemente familiar, como si nunca me hubiera ido del todo, como si simplemente regresara… Los fantasmas siguen vagando en las mismas calles, las sombras del pasado acechándome en la misma esquina…



Ayer por la noche, al volver a casa me sorprendió de nuevo su presencia por la espalda…ahora estoy aquí. La vida me ha dado la oportunidad de poder hacer realidad el sueño más grande que he soñado nunca…Y las oportunidades no pueden dejarse pasar…

lunes, 29 de marzo de 2010

Temblando...


Ya lo dice la canción de Revolver “todo aquello que no tiembla no está vivo”, así que yo debo estar muy pero que muy viva, porque hace días que no dejo de temblar.

“Al final todo llega y todo pasa”, decía W. en su último post. Dentro de apenas un par de horas salgo rumbo Oporto. Allí cogeré un vuelo de sólo ida con destino Firenze…y sí, estoy temblando…Vale que estoy nerviosa por el viaje, por la caja que no llega, y por todos esos pequeños menesteres. Pero, aparte de todo eso, estoy asustada, extrañamente asustada.

Además, está la tristeza, la nostalgia, el tener que fijarme en cada minúscula cosa y quedarme con todos los detalles. Es difícil. Renunciar. Dejar atrás. Duele. Duele mucho…

Ayer por la noche, sin poder dormir, recordaba una conferencia a la que asistí de la alpinista Chus Lago cuando coronó el Everest. Ella decía que cuando tienes un sueño luchas con todas tus fuerzas para conseguirlo, hasta que un día, casi sin darte cuenta, ese sueño se convierte en realidad. Es maravilloso, porque es real, pero en cierto modo duele un poquito, porque te quedas huérfana de sueño, desaparece de tu mente y deja de alentar a tu corazón…

La próxima vez que escriba estaré en Firenze. Quizás colgada de la ventana de un piso cerca de la Santa Croce. Quizás paseando cogida de la mano de la esperanza, pero eso si, viviendo el sueño más grande que he podido soñar nunca...
A presto!

sábado, 20 de marzo de 2010

Tatuando momentos...


Hoy he llegado a una curiosa conclusión: mis tatuajes responden a momentos arquetípicos de mi vida. Seguramente, los que no me conozcáis mucho, estaréis pensando que no tengo ni un centímetro de mi piel libre de tintas. Nada más lejos de la realidad. Me encantan los tatuajes, pero sólo tengo dos. En parte porque creo que un tatuaje no debe hacerse por estética. Para mí, debe hacerse porque represente algo muy importante para ti, un símbolo, un principio, no sé, algo inmutable…al fin y al cabo es para toda la vida…


Mi primer tatuaje es una media luna creciente que llevo en la espalda. Me lo hice al poco de comenzar con este blog. En parte por el símbolo que llevaban las sacerdotisas de Avalon en la frente; cuando eran consagradas a la Diosa, les tatuaban el símbolo azul a la altura del tercer ojo. Soy pagana, avaloniana, celta hasta la médula, así que está claro, ¿no?. Pero hay una segunda lectura: le conocí (o re-conocí) una noche de luna llena. La luna ha marcado no sólo mis ciclos, sino los momentos arquetípicos de mi vida. Cuando le conocí aprendí a reconocerme, y decidí ser aquella que siempre había querido ser. Reverencié a lo que de Ella hay dentro de mí y me tatué una media luna azul en la espalda…


Hace apenas un par de semanas me he hecho el segundo: una frase que forma parte de una plegaria en gaélico y que me recuerda que nunca morimos, sino que renacemos una y otra vez. Ahora que me voy a vivir a Florencia, necesito de nuevo recordar quién soy y de dónde provengo. Necesito recordar que, pese a llevar volcada en esta historia más de tres años, no puedo olvidar que lo que me da la vida es aquello en lo que creo, aquello que me ha hecho ser la que soy y que enarbolo como mi bandera.


Mi nuevo tatu luce ya, casi curado, en el interior de mi pie derecho. Anuncia un nuevo cambio en mi vida y, por lo tanto, un momento de esos que puede cambiar una existencia, un intermedio… Sé que no será el último. Sé que llegará otro anuncio importante a mi vida y habrá que fijarlo para siempre en algún rinconcillo de mi piel. Siempre para recordarme quien soy, quien he sido y quien estoy llamada a ser…

domingo, 14 de marzo de 2010

Comenzando a echar de menos...


Hoy, comida con mis primos en un restaurante al lado del mar…De mi mar…del Atlántico agreste de mis melodías, del gran azul, el mar que me ha ido dando forma como a los acantilados… Un cielo azul iluminando la ría de Aldán, olor a mar, risas, conversación y la mejor compañía… Y al regresar a casa, me doy cuenta de que ya les estoy echando de menos, a ellos, mi familia, mi apoyo en momentos complicados, mi sostén en el momento más difícil de mi vida… Me costará separarme de cada uno de ellos, sé que seguiremos en contacto y que no me faltará su abrazo cada vez que regrese. Que tendré sus puertas abiertas de par en par, sus zapatos grandes, su amor incondicional esté donde esté y pase el tiempo que pase…


Es increíble cómo se puede extrañar ya sin haber cogido ni tan siquiera ese vuelo… Alguien me dijo un día que soy hija de la lluvia y que llevo la melancolía pegada a los zapatos…Sí, la morriña gallega… la morriña atlántica…una ha nacido en la tierra donde la montaña abraza al mar, donde la lluvia es poesía y se hace eterna en la piedra, donde los recuerdos se transforman en sensaciones y las sensaciones en una tristeza agradable con cierto sabor dulzón… Una ha nacido en una leyenda celta, en una gran lubre mágica con sabor a cuento y danzas ancestrales, en tierra de trasnos, mouros y castros…


Ahora he decidido cambiar mi verde por el sepia, mi mar azul por el ocre y la tierra, la vista del sol poniéndose tras las Islas Cíes, por el atardecer desde el Piazzale, las tardes junto al puerto por un paseo por la Signoria, el amanecer desde el puente de Rande por ver salir el sol desde el Vecchio… pero sobre todo he decidido cambiar la comodidad de mi día a día por el riesgo de una aventura que está aún por escribir…Deseadme suerte, aunque hay quien dice que la suerte sólo está en tu interior…

lunes, 8 de marzo de 2010

Huir hacia adelante...


Confieso que a veces me gustaría huir hacia atrás. A cuando todo era sólo un sueño. Ahora el sueño se ha hecho realidad y, aunque me seduce inmensamente, también me asusta.



El miedo es como el monstruo ese que sale en la tele, en un anuncio de coches. Ese que crece con cariño; cuanto más cariño le das, más crece, hasta que no cabe en ningún sitio. El miedo crece con algo parecido al cariño, crece con la atención. Cuanto más atención le prestas, más y más crece, hasta que lo ocupa todo. Teniendo en cuenta que sólo puedo llevarme dos maletas de quince kilos cada una, mejor me irá desterrar el miedo cuanto antes…



Hay una frase en la película “Código 46” (os la recomiendo, sin duda) que refleja más que bien esto que estoy intentando explicar. Dice: “Huimos cuando tenemos miedo, nos lo ordena nuestro instinto, la adrenalina corre por el cuerpo, los músculos se contraen, el corazón late más deprisa y huimos… Huimos para salvar nuestra vida, huimos para ponernos a salvo hacia nuestro hogar, nuestra familia, nuestros seres queridos…”
Pero en ocasiones sucede que, la única forma de salvar nuestra vida es huir…hacia delante. Cerrar los ojos, contar rápido hasta tres y lanzarte al vacío. Como alguien me dijo ayer: “ahora, a meter quinta y hacia delante”. Esa es la única opción que contemplo ahora. Huir hacia delante, evitar mirar demasiado por el retrovisor, porque ya se sabe que llevo la morriña pegada a los zapatos, y volver a creer en la posibilidad de alcanzar la línea del horizonte de cada uno de mis sueños...